no soy yo

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anis
Sólo sé que no sé nada
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12.03.2009


Le faltaba el aire. No podía respirar, sus pulmones se bloquearon, necesitaba respirar. La habitación comenzaba a moverse y volverse borrosa. Entumecida e intentando correr se dirigió a las blancas puertas del balcón y salió como pudo. El ambiente estaba frío y cortante pero entró en ella con mucha facilidad, su cuerpo necesitaba ese hielo, la sangre comenzó a templarse y su corazón volvía a latir. Los sonidos del tráfico, de la calle, aparecían en sus oídos como si alguien fuera subiendo el volumen del mundo. Una nube blanca salía de su boca, el aliento de la vida. Entonces bajó la cabeza y miró sus manos apoyadas en la gélida piedra de la barandilla y, tras un interminable segundo, un salado líquido empezó a crearse en las cuencas de sus ojos para después resbalar por su mejilla. Su cuerpo empezó a sentir la fuerza de la gravedad y, doblándose acabó sentada en el suelo dejando escapar todos los sentimientos que llevaba dentro.

5 comentarios:

JL LEAL dijo...

Me gustan tus Historias!

Eterna dijo...

Lo peor es cuando el aire llega a los pulmones, y aún así, uno siente que se ahoga.

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Le faltaba el aire."


Yo me ahogo en cada bocada de aire...

Saludos y un abrazo enorme.

Veronique dijo...

Salir a la calle y gritar mientras respiras, ayuda a liberarse. Me gusta tu blog vecina ;)

NiñoCactus dijo...

Respirar con los pulmones, con el corazón, con las manos y, sobre todo, con los ojos...
Cuántas veces al mirar se nos corta la respiración...
Cuántas veces al llorar quitamos el nudo de óceano que cierra nuestra garganta...
Besos de aliento y abrazos de aire